Artículo publicado en la revista "Espiral de las Artes", mayo de 1993
La entidad estética del arte cerámico de Labiano


Colección OLIOK.
FRANCISCO JOSÉ LABIANO es un artista imaginativo. En sus líneas de trabajo, cada cerámica ha sido realizada a mano, tanto en sus formas cuanto en su esmaltado. En el proceso investigativo, utiliza minerales y metales nobles (plata, cobalto, cobre, entre otros) con técnicas de cocción a más de 1.000o C. basadas en los llamados "Reflejos Metálicos Árabes". En sus diseños, exclusivos y con el horno especialmente fabricado para la consecución de estas imágenes plásticas, cada pieza es única e irrepetible con carácter y con sentido de relieve. De ahí que quede demostrado el doble proceso artesanal y artístico. Sobre el primero, decir que utiliza diversos bocetos para quedarse con uno, elegido como el más idóneo a la aplicación por el artista; con adaptaciones decorativas para interiores y exteriores, como cuadros, trofeos, jarrones y hasta murales. En la segunda faceta, es donde la exigencia prioritaria se muestra capaz de concebir texturas, relieves, resortes lúcidos y magnéticos, bajo la entidad de auténtica escultórica simbólico-metafórica donde demuestra que la cerámica puede quedar supeditada a la creatividad escultórica inventiva-imaginativa-espacial.

Paco Labiano es escultor torturado del barro, perteneciente a esa raza de artistas portadores de condición artística sabiamente interpretada. Se mire por donde se mire, conforma una producción de originalidad y sello inconfundible, provechosa de raíces modeladoras de gozosa complejidad. pero sin enfatizaciones, lo cual demuestra el dominio de las fuerzas que deforma, la fuerza digna y reveladora de la escultura en arcilla y la expresión representativa de su producción artística.

Fiel a sí mismo, en la vida cotidiana del taller refleja una lucha constante con el áspero agarrarse a la casi desesperación por sobrevivir. Pero recurre a esa especie de milagrosa necesidad salvadora que da la calidad a unos pocos reservados por la elección que se yerguen altivos, aunque modestos en conducta. y orgullosos de su destino de artistas que no claudican, que no cesan de conseguir madurez y que en sus creaciones siguen una línea estética y técnica en obras que significan ser sus propios atributos conceptuales y estéticos.

Los cuadros cerámicos de Paco Labiano denotan que una buena parte de la historia de las artes plásticas, la cerámica, tienen la virtud de ser especialidad nutricia de la diferenciación entre artes mayores y menores: según sea el factor estético o tecnológico, así será el objeto funcional y decorativo de la ornamentación y el diseño de efectos de simples gustos o la plástica simbólica de los materiales que el espíritu creador de quien conjuga material y volumen con mano constructiva y captación de temas. Así hay artistas de propia creación y artistas de referencia figurativa. Labiano es de los creadores renovadores, por tanto, de los de significado propio y específico en la disciplina de la obra como imagen de familiaridad en el colaboracionismo de objetivo del artista con sus posibilidades expresivas.

Aludir a las vivencias labianianas supone reconocer cualidades formales o materiales en la configuración de sus unidades, unidades en verdad consiguiendo ser distintas piezas de estructural conjunto. Esta cualidad de no quedar en simple efectista en el contexto artístico de su itinerario demuestra. entre otras cualidades creativas, la de tener fuerza expresiva y ser consciente de las dificultades del binomio signo-capacidad creadora. Lo que en la visión escultórica se le explica como idealismo utópico.

Su alma de creador despunta a gusto hace ya unos cuantos años, cuando la predilección avisaba de que la decisión era acertada y que acababa por favorecer a su trayectoria. Su gran pasión era entonces su gran problema. Estaba seguro del resultado de la belleza de la materia. Por eso se entrega a la tarea ampliando conocimientos adquiridos tras los primeros aprendizajes y adaptándose a las técnicas nuevas. El valor decorativo devaluaba otras aspiraciones más ambiciosas que las de vivir por su cuenta. La intuición daba la mano a la pericia y con ellas alcanzaba a conocer las leyes misteriosas de los elementos de la tierra y del fuego, una vez alcanzado el justo punto, el de la más refinada creación. El esfuerzo convertido en aprovechamiento, sabedor de que la cerámica era su seguro medio de expresión, y creyente, como hacedor, del valor plástico y estético de la misma.

Esta obra que le representa conlleva un trabajo de impulsos, de libertades, de pensamientos, de emociones, de invenciones oníricas donde la poesía no le es ajena, muy al contrario, su parentesco con ella importa por la lírica que refleja. Estoy seguro que conserva en cuanto plasma -sin modelos, sin limitaciones- la armoniosa conjugación del barro y los esmaltes con que se expresa y manifiesta bajo formas y materiales de representación informalista. Las calidades materiales de cada composición establecen la ordenación aguda de las manchas y trazos cuyas mejores calidades se palpan en las curvas, en las superficies, en los desniveles, en las porosidades. Son, puramente, el símbolo del autor, que sabe seguir el orden de las herramientas y el conocimiento del barro primigenio de la madre tierra, su llamada, su tirón, su reclamo, su pella, su rudeza, su delicadeza, en el estudio o taller, poniendo la grafia al horno y cosechando trepidantes piezas en el trance laborioso de la capacidad creadora.

Esta especie de condición mecánica parecida a industria, aunque a industria mágica, no obsta a ser necesario mensaje de artista sobre trabajo manual gestando en terracota cuajados y habilísimos avances. Por ejemplo, de objetos-ideas experimentados sobre volúmenes, líneas y planos de los mosaicos, los vitrales, los esmaltes, los murales y los bajo-relieves. Buceamiento experimental el que hace extrayendo todas -o casi todas, porque aún sigue- las posibilidades en materia, textura y estructuración formal a través de un quehacer que llega a la meta hacia la cual apuntaba tras descubrir su propicio modo de expresarse.

Los trabajos cerámicos de Paco Labiano se encienden en función del noble oficio de ceramista que por sí mismo justifica una categoría primerísima de este arte independiente. En su caso, alejando la labor de artesano, aunque le sea imprescindible hacia un significado simbólico en alto grado textural. Cuando la fuerza operante del barro cocido y coloreado al fuego lo requiere, el artista canaliza la forma de un vacío -percibida por el vaso campaniforme de los tiempos neolíticos, la olla del Neolítico- en actividad o mecanismo de morfología fantástica en su tercera dimensión, como la escultura.

El mundo imaginado pasa en un ir y venir alucinante por la terracota hecha en libertad. Pasa superando el concepto de la cerámica al que estamos habituados al estar a pie de horno por un creador de materia (tierras, óxidos) como Labiano, que es, además de transformador por medio del fuego en el alfar y en la mufla de fórmulas técnicas -el uso de la técnica ceramística-, investigador que profundiza sobre los conocimientos técnicos con capacidades creativas de la cerámica -su vehículo creativo.


Colección OLIOK.

El ceramógrafo Paco Labiano pide todos los días que el barro, el agua y el fuego sigan con él aun estando solo delante de lo que hace, de la obra que fragua piezas de calidad con entidad propia, polícroma y estilista. Sus cerámicas distan lo infinito del menaje casero y de la inversión decorativa. En cambio, abundan en el «fatum», en lo que está dentro de ellas hecho, ínsito en el proceso adecuado para conseguir reunir una expresión estética que las realce del espacio vacío. La posibilidad de cada obra le surge de la mente obsesiva por captar todo aquello que le atrae y le estremece. Una tensión la que tiene este artista -más allá de las circunstancias, de las adversidades, de las necesidades, de los instintos y de los abismos de los sentidos- para asumir el riesgo de vivir creando y crear viviendo.

Paco Labiano queda alejado en Bilbao de las tumultuosidades vulgares y primarias desarrollando una labor francamente personal sin medallas ni escalafones ni canonjías en el fascinante campo de la cerámica, encuentro mágico donde como nato insatisfecho tomó su camino y caminó por él, con autoconfianza, tan seguro en las riendas, con convincente función, con pura fantasía. Avalado por los trabajos, las pretensiones y los logros, sale airoso en su lucha, porque no es la suya simple postura técnica aislada, manida y sensiblera, sino virtud que eleva a ficción, con excelentes dotes imaginativas, cuanto Labiano idealiza como sistema estética que consigue desarrollar temáticas mágicas y palpables proyecciones de piezas a tener en cuenta y consideración por su técnica, atractivo y ensueño, plenamente concienciado con su trabajo cerámico-creativo. Lo que le ha llevado a hallarse en la madurez con producciones cumbres, en plenitud de creación ceramística y en el cenit de su talento.

Mario Angel MARRODAN
(Miembro de Número de la Asociaciones Española e Internacional de Críticos de Arte, A.E.C.A. y A.I.C.A.)
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