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La entidad estética del arte cerámico
de Labiano
Colección OLIOK.
FRANCISCO JOSÉ LABIANO es un artista imaginativo.
En sus líneas de trabajo, cada cerámica ha sido realizada
a mano, tanto en sus formas cuanto en su esmaltado. En el proceso investigativo,
utiliza minerales y metales nobles (plata, cobalto, cobre, entre otros)
con técnicas de cocción a más de 1.000o C. basadas
en los llamados "Reflejos Metálicos Árabes". En sus diseños,
exclusivos y con el horno especialmente fabricado para la consecución
de estas imágenes plásticas, cada pieza es única e
irrepetible con carácter y con sentido de relieve. De ahí
que quede demostrado el doble proceso artesanal y artístico. Sobre
el primero, decir que utiliza diversos bocetos para quedarse con uno, elegido
como el más idóneo a la aplicación por el artista;
con adaptaciones decorativas para interiores y exteriores, como cuadros,
trofeos, jarrones y hasta murales. En la segunda faceta, es donde la exigencia
prioritaria se muestra capaz de concebir texturas, relieves, resortes lúcidos
y magnéticos, bajo la entidad de auténtica escultórica
simbólico-metafórica donde demuestra que la cerámica
puede quedar supeditada a la creatividad escultórica inventiva-imaginativa-espacial.
Paco Labiano es escultor torturado del barro, perteneciente a esa raza
de artistas portadores de condición artística sabiamente
interpretada. Se mire por donde se mire, conforma una producción
de originalidad y sello inconfundible, provechosa de raíces modeladoras
de gozosa complejidad. pero sin enfatizaciones, lo cual demuestra el dominio
de las fuerzas que deforma, la fuerza digna y reveladora de la escultura
en arcilla y la expresión representativa de su producción
artística.
Fiel a sí mismo, en la vida cotidiana del taller refleja una
lucha constante con el áspero agarrarse a la casi desesperación
por sobrevivir. Pero recurre a esa especie de milagrosa necesidad salvadora
que da la calidad a unos pocos reservados por la elección que se
yerguen altivos, aunque modestos en conducta. y orgullosos de su destino
de artistas que no claudican, que no cesan de conseguir madurez y que en
sus creaciones siguen una línea estética y técnica
en obras que significan ser sus propios atributos conceptuales y estéticos.
Los cuadros cerámicos de Paco Labiano denotan que una buena parte
de la historia de las artes plásticas, la cerámica, tienen
la virtud de ser especialidad nutricia de la diferenciación entre
artes mayores y menores: según sea el factor estético o tecnológico,
así será el objeto funcional y decorativo de la ornamentación
y el diseño de efectos de simples gustos o la plástica simbólica
de los materiales que el espíritu creador de quien conjuga material
y volumen con mano constructiva y captación de temas. Así
hay artistas de propia creación y artistas de referencia figurativa.
Labiano es de los creadores renovadores, por tanto, de los de significado
propio y específico en la disciplina de la obra como imagen de familiaridad
en el colaboracionismo de objetivo del artista con sus posibilidades expresivas.
Aludir a las vivencias labianianas supone reconocer cualidades formales
o materiales en la configuración de sus unidades, unidades en verdad
consiguiendo ser distintas piezas de estructural conjunto. Esta cualidad
de no quedar en simple efectista en el contexto artístico de su
itinerario demuestra. entre otras cualidades creativas, la de tener fuerza
expresiva y ser consciente de las dificultades del binomio signo-capacidad
creadora. Lo que en la visión escultórica se le explica como
idealismo utópico.
Su alma de creador despunta a gusto hace ya unos cuantos años,
cuando la predilección avisaba de que la decisión era acertada
y que acababa por favorecer a su trayectoria. Su gran pasión era
entonces su gran problema. Estaba seguro del resultado de la belleza de
la materia. Por eso se entrega a la tarea ampliando conocimientos adquiridos
tras los primeros aprendizajes y adaptándose a las técnicas
nuevas. El valor decorativo devaluaba otras aspiraciones más ambiciosas
que las de vivir por su cuenta. La intuición daba la mano a la pericia
y con ellas alcanzaba a conocer las leyes misteriosas de los elementos
de la tierra y del fuego, una vez alcanzado el justo punto, el de la más
refinada creación. El esfuerzo convertido en aprovechamiento, sabedor
de que la cerámica era su seguro medio de expresión, y creyente,
como hacedor, del valor plástico y estético de la misma.
Esta obra que le representa conlleva un trabajo de impulsos, de libertades,
de pensamientos, de emociones, de invenciones oníricas donde la
poesía no le es ajena, muy al contrario, su parentesco con ella
importa por la lírica que refleja. Estoy seguro que conserva en
cuanto plasma -sin modelos, sin limitaciones- la armoniosa conjugación
del barro y los esmaltes con que se expresa y manifiesta bajo formas y
materiales de representación informalista. Las calidades materiales
de cada composición establecen la ordenación aguda de las
manchas y trazos cuyas mejores calidades se palpan en las curvas, en las
superficies, en los desniveles, en las porosidades. Son, puramente, el
símbolo del autor, que sabe seguir el orden de las herramientas
y el conocimiento del barro primigenio de la madre tierra, su llamada,
su tirón, su reclamo, su pella, su rudeza, su delicadeza, en el
estudio o taller, poniendo la grafia al horno y cosechando trepidantes
piezas en el trance laborioso de la capacidad creadora.
Esta especie de condición mecánica parecida a industria,
aunque a industria mágica, no obsta a ser necesario mensaje de artista
sobre trabajo manual gestando en terracota cuajados y habilísimos
avances. Por ejemplo, de objetos-ideas experimentados sobre volúmenes,
líneas y planos de los mosaicos, los vitrales, los esmaltes, los
murales y los bajo-relieves. Buceamiento experimental el que hace extrayendo
todas -o casi todas, porque aún sigue- las posibilidades en materia,
textura y estructuración formal a través de un quehacer que
llega a la meta hacia la cual apuntaba tras descubrir su propicio modo
de expresarse.
Los trabajos cerámicos de Paco Labiano se encienden en función
del noble oficio de ceramista que por sí mismo justifica una categoría
primerísima de este arte independiente. En su caso, alejando la
labor de artesano, aunque le sea imprescindible hacia un significado simbólico
en alto grado textural. Cuando la fuerza operante del barro cocido y coloreado
al fuego lo requiere, el artista canaliza la forma de un vacío -percibida
por el vaso campaniforme de los tiempos neolíticos, la olla del
Neolítico- en actividad o mecanismo de morfología fantástica
en su tercera dimensión, como la escultura.
El mundo imaginado pasa en un ir y venir alucinante por la terracota
hecha en libertad. Pasa superando el concepto de la cerámica al
que estamos habituados al estar a pie de horno por un creador de materia
(tierras, óxidos) como Labiano, que es, además de transformador
por medio del fuego en el alfar y en la mufla de fórmulas técnicas
-el uso de la técnica ceramística-, investigador que profundiza
sobre los conocimientos técnicos con capacidades creativas de la
cerámica -su vehículo creativo.
Colección OLIOK.
El ceramógrafo Paco Labiano pide todos los días que el
barro, el agua y el fuego sigan con él aun estando solo delante
de lo que hace, de la obra que fragua piezas de calidad con entidad propia,
polícroma y estilista. Sus cerámicas distan lo infinito del
menaje casero y de la inversión decorativa. En cambio, abundan en
el «fatum», en lo que está dentro de ellas hecho, ínsito
en el proceso adecuado para conseguir reunir una expresión estética
que las realce del espacio vacío. La posibilidad de cada obra le
surge de la mente obsesiva por captar todo aquello que le atrae y le estremece.
Una tensión la que tiene este artista -más allá de
las circunstancias, de las adversidades, de las necesidades, de los instintos
y de los abismos de los sentidos- para asumir el riesgo de vivir creando
y crear viviendo.
Paco Labiano queda alejado en Bilbao de las tumultuosidades vulgares
y primarias desarrollando una labor francamente personal sin medallas ni
escalafones ni canonjías en el fascinante campo de la cerámica,
encuentro mágico donde como nato insatisfecho tomó su camino
y caminó por él, con autoconfianza, tan seguro en las riendas,
con convincente función, con pura fantasía. Avalado por los
trabajos, las pretensiones y los logros, sale airoso en su lucha, porque
no es la suya simple postura técnica aislada, manida y sensiblera,
sino virtud que eleva a ficción, con excelentes dotes imaginativas,
cuanto Labiano idealiza como sistema estética que consigue desarrollar
temáticas mágicas y palpables proyecciones de piezas a tener
en cuenta y consideración por su técnica, atractivo y ensueño,
plenamente concienciado con su trabajo cerámico-creativo. Lo que
le ha llevado a hallarse en la madurez con producciones cumbres, en plenitud
de creación ceramística y en el cenit de su talento.
Mario Angel MARRODAN
(Miembro de Número de la Asociaciones Española
e Internacional de Críticos de Arte, A.E.C.A. y A.I.C.A.)
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